El cuarteto vocal Cavatina en el festival contemporáneo de Tres Cantos. Las voces de la vanguardia.

La coral actuó el pasado domingo 24 en el marco del Festival Internacional de Música Contemporánea de Tres Cantos.Su estilo es muy diferente al de otros grupos vocales, vanguardista y arrítmico, con sonidos contrastados e inesperados, desconcierta al espectador, haciéndole imposible imaginar la nota que viene después. Son cuatro, contando con un registro de voces desde la más aguda, la de la soprano Mercedes Lario, seguida por una mezzosoprano (Marta Knorr), y en hombres, la del tenor, (Javier M.Carmena) y un barítono (José Bernardo Álvarez), encargado de los tonos más graves.

Las obras

8 piezas y casi dos horas de música fueron el resultado de la magia de este grupo, que decidió alterar el orden del programa y añadir dos piezas al concierto.
Comenzaron con una obra de Benet Casablanca, “Retablo”, cantada por la voces femeninas del grupo y acompañada al piano.

Su segunda intervención fue la obra “Tres nocturnos”, compuesta por el fallecido Manuel Castillo, que constituye un reflejo de la madurez estilística de este autor de la generación de los 50. Su estilo está caballo entre lo vanguardista y lo conservador, siendo su obra germen de la postmodernidad de músicos europeos que le sucedieron.

Tras ésta, “Espacio de la luz”, una obra que fusiona música y pintura, de David del Puerto, compositor premio nacional de Música de 2005.
Su inspiración: el cuadro de la Inmaculada de Francisco de Zurbarán, del que surgió la letra de Espacio de luz, escrita para coro a cuatro voces y dedicada a la virgen, “un rostro de niña coronado de estrellas”.

Cambio de registro para pasar a “Dos aforismos”, breve obra escrita en 1975 sobre dos textos de Juan de Mairena, pseudónimo de Antonio Machado, donde se intercalan pasajes de la literatura griega de Homero. Los cánticos se mezclan con las voces habladas, un rasgo muy característico de Ramón Barce, que gusta de teatralizar sus obras. En la segunda parte, de nuevo la mezcla de estilos, con palabras cantadas intercaladas con refuerzos acústicos sobre determinadas vocales.

Planctum Jeremiae regresa al cántico religioso, en un estilo que recuerda al cántico gregoriano, destacando en su segunda parte la voz de la soprano en diálogo con el resto y cerrando con un canto más desgarrado, que regresa al inicio de la pieza.

Efímero, la sexta pieza, fue compuesta por Bernardino Cerrato, a petición del cuarteto Cavatina al que también está dedicada. Una original obra que, como su nombre revela, reflexiona acerca de lo volátil y efímero de la existencia humana y la vida terrenal, con intervalos donde se combina la interpretación vocal y la respiración. Una frase destaca sobre el resto, enfatizando el materialismo de la vida terrenal: “hecho a tu gusto”.

Original también fue Ángelus en gris Marengo, de Ramón Baús, un arriesgado intento por fusionar a Palestrina con la pintura de finales del siglo XIX y XX y el jazz, el resultado: una interpretación con cambios de ritmo inesperados y variaciones atonales.

El cierre lo puso “Amiga no te mueras” de María Luisa Ozaíta, a cuatro voces y piano, un cántico triste y melancólico con predominancia de las voces más agudas en femenino, de la soprano Mercedes Lario y en masculino, del tenor Javier Carmena.

La última nota dio paso a los aplausos de un público emocionado con la pieza, buena fe de que la música contemporánea, sí gusta, aunque quizá necesite un poco más de tiempo para implantarse en los oídos más clásicos.